La obra colonizadora en el norte. Imprimir E-Mail
“Por fin se cumplió nuestro sueño...”: Entrega de la fracción nº 10 de la colonia General José Artigas.




Antecedentes:


 

El señor Jorge Sarnícola y su familia, integrada por la esposa y 3 hijos, dedicaron su vida al trabajo rural, subsistiendo en un predio arrendado en la zona de “Tres cruces chico” en el departamento de Artigas, desarrollando principalmente el rubro ovino y criando unos pocos bovinos.
 

El predio que explotaba, cuenta con 180 ha con Índice Coneat  17, la casa que habitaba la había construido el señor Sarnícola con chapas de zinc y las paredes eran de “tapas” de Eucaliptus. El precio de arrendamiento que pagaba por este predio era de USD 90 /ha/año.

 


En los últimos tiempos esta familia estaba viendo comprometido su futuro como productores, debido al alto costo del arrendamiento, en relación a las características del predio y a la producción que obtenían, y sobre todo porque el propietario del predio le estaba pidiendo que entregaran el campo. O sea que existía una alta probabilidad de que esta familia desapareciera como productores y como pobladores del medio rural.



Entrega de la fracción Nº 10:

 

 


A través de un proceso de selección de aspirantes a colonos, por las vías comunes que tiene el INC, se resolvió por parte de este adjudicar la citada fracción al señor Jorge Sarnícola.


 

El día 15 de febrero de 2013, se le dio toma de posesión de la fracción Nº 10 de colonia General José Artigas al señor Sarnícola.

 

Esta fracción cuenta con 356 ha con un Indice Coneat promedio de 77,  lo que hace una superficie equivalente a Coneat 100 de 274 ha. La fracción cuenta con casa principal, casa secundaria y demás construcciones para habitar, galpones y corrales. Tanto la casa como las demás mejoras son de grandes dimensiones y de buena calidad.

 

En este caso el precio de renta que deberá abonar el arrendatario por esta fracción es USD 39/ha/año.



Al acceder a esta fracción, los beneficios que se dan a esta familia son muy significativos, partiendo de la diferencia en el costo del arrendamiento que tiene el INC (USD 39) contra el arrendamiento privado (USD 90), el aumento de área, las aptitudes productivas de esta fracción (I.C 77 vs I.C 17). Esto en términos económicos permite disminución de costos y aumento en los niveles de producción.



Además de los beneficios económicos, las características de las mejoras provocarán una mejora sustancial en la calidad de vida de estas personas.


Otro aspecto fundamental y tan importante como los anteriores, es que el ser colono del INC y cumplir con las exigencias, promueve la seguridad de tenencia de la tierra del actual titular y en un futuro la de sus hijos. Esto le permite al productor la planificación, la incorporación de mejoras y es uno de los determinantes de la sustentabilidad del sistema productivo familiar en el tiempo. Se tiene una ventaja enorme con respecto de los arrendamientos particulares que corren el riesgo de que el propietario del campo suba la renta en forma desmesurada o que venda el campo.



Si bien lo mencionado anteriormente, no es novedad para los funcionarios del INC y para quienes día a día trabajamos en contacto directo con los productores y su problemática, registré este caso debido a que como mencioné al principio, las noticias buenas muchas veces no tienen trascendencia y lamentablemente estamos acostumbrados a prestarle atención a las malas noticias.


Es indescriptible la emoción, la alegría y el profundo agradecimiento que manifestaron estas personas hacia el INC y sus funcionarios, al recibir la fracción, al recorrer el campo y sobre todo cuando ingresaron a la casa, “por fin se nos cumplió nuestro sueño”  (palabras del colono)

Actualizado el ( lunes, 11 de marzo de 2013 )
 
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