Colonia Arerungua firmó contrato por diez años de arrendamiento Imprimir E-Mail
La Colonia Arerungua, ubicada al este del departamento de Salto y cercana al límite con Tacuarembó, recibió el contrato de arrendamiento por diez años.   Los grupos Arerungua y Nuevo Horizonte, en 2008, ingresaron a un campo del Ministerio de Defensa que prácticamente no contaba con  infraestructura. El los últimos siete años, con apoyo del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y Colonización, junto al buen desempeño de los grupos, se incorporaron mejoras, se avanzó en lo productivo y se consolidó el trabajo colectivo.

 


La presidenta del INC, Jacquelin Gómez, fue la encargada de entregar el contrato, el 27 de junio, a los dos grupos de pequeños productores y asalariados rurales, el cual les permitirá el arrendamiento del inmueble 1006 por una década.

 

Los diez integrantes del grupo Arerungua explotan 760 ha, en tanto los ocho de Nuevo Horizonte explotan 630 ha. Si bien los grupos se formaron antes de ingresar al campo, la demanda de tierra pautó la reorganización. Según comentó Alejandro Acosta, presidente de la Asociación Agraria Colonia Arerungua, para acceder a la fracción “eran tres grupos y pasamos a hacer uno solo, decidimos que ningún integrante quedara afuera”.

 

 

La demanda de tierra fue una “necesidad” de la “gente del lugar” relató César Rodríguez, secretario de la Asociación Agraria Colonia Arerungua. Es en 2007 que “se concreta el pasaje de estos campos del Ministerio de Defensa al Instituto de Colonización”

 

 

Ambos grupos están integrados por asalariados y pequeños productores de la zona, en un radio de 30 o 40 km, la tierra “nos dio un empuje que si bien no es una solución es una ayuda”, expresó Euclides Domínguez, presidente de la Asociación Agraria Nuevo Horizonte.

 

 

Yo siempre repito que si no fuera por Colonización el pequeño productor, éste chiquito, que tiene vacas en la calle, capaz estábamos todos en Tacurembó ahora porque no había manera. Con el precio de la renta, que es muy alta, el pequeño productor no va a arrendar, una fracción chica es muy difícil conseguir”, señaló Domínguez.

 

 

El grupo un fin y un principio

 

 

 

Los trabajadores agrupados resuelven el funcionamiento del campo así como la comercialización e incluso, dentro de cada grupo, tienen rodeos en común. Si bien en un comienzo de la experiencia colectiva algunos integrantes no cubrían los cupos de animales, actualmente la situación es equitativa.

 

 

Esto de agrupar gente es una manera también, porque yo estuve desde el año 87 inscripto en Colonización pero como la peleaba solo nunca podía llegar, salía algún campo pero había que poner 8, 10 o 15 mil dólares entonces si hacía algún peso y me daban el campo no tenía los animales”, reflexionó Domínguez.

 

 

 

En el INC “entendemos que no hay forma de transformar lo rural si no es con organización, no existe otra alternativa, y la organización para todo: para acceder a la tierra, para defender los derechos, para comercializar. O sea no hay forma de que un productor familiar o un asalariado rural encuentre otra herramienta, que no sea organizándose, para transformar la realidad”, estimó Gómez.

 

 

Actualizado el ( martes, 29 de julio de 2014 )
 
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