El Reglamento de Tierras genera encuentro interdisciplinario Imprimir E-Mail

El seminario "Tierra y producción a 200 años del Reglamento Agrario Artiguista", realizado el 14 de octubre en la localidad de Gregorio Aznárez, reunió a más de 200 personas entre autoridades, académicos, pequeños productores familiares, asalariados rurales, técnicos y funcionarios del INC. A continuación un resumen de las exposiciones de académicos y productores familiares y asalariados rurales.

El documento artiguista es una “verdadera pedagogía de la revolución”, señaló la profesora Ana Frega. La tierra en momentos de la Revolución Artiguista, era unos de los “focos” de disputa por su vinculación al trabajo; por tanto es necesario “entender” que la República se fundó en la relación entre “tierra y producción”, valoró.

 

En el 1800 en el territorio nacional había “abundancia de tierra y escasez de hombres”, explicó la docente María Inés Moraes. Al mismo tiempo “los derechos individuales sobre los recursos naturales no son únicos ni hegemónicos” en el momento en que se escribe el Reglamento de Tierras.

 

En el 1900, donde “el país moderno ha sido fundado” el batllismo encuentra dos problemas: el latifundio y las guerras civiles, simplificó Moraes. Ambos situaciones están ligadas dado que los pobladores sin permanencia en un lugar son “proclives a la guerra”, mencionó la docente. El programa agrario, en ese momento histórico, fue conjugar la agricultura con el cambio tecnológico.

 

Actualmente, según la expositora, los problemas pasan por cómo conciliar el desarrollo con la defensa de los recursos naturales. “Nos preocupa la amenaza, el riesgo y la explotación” de los recursos naturales, finalizó Moraes.

 

El contexto actual existe una alta “variabilidad en la tenencia de la tierra entre los pequeños” y “permanencia en la pertenencia de los grandes propietarios”, explicó el investigador, Diego Piñeiro. Entre 1961 y el 2011 solo la mitad de los pequeños propietarios siguen siendo tenedores de este recurso.

 

Si se analiza la distribución de la tierra según el tipo de establecimiento el 82% son familiares mientras que el 18% son empresariales, que ocupan en superficie un 24% y un 76%, respectivamente; por tanto “la distribución de la tierra en Uruguay es desigual” concluyó el investigador. La extrangerización de la tierra también es un factor relevante, en el 2000 el 90% de los propietarios eran uruguayos y en 2011 solo el 54%, detalló el académico.

 

Producción y acceso a la tierra

 

“Cuantos viejos dirigentes del 40 o 50 hubieran querido ver esto” reflexionó César Rodríguez, representante de la Unión Nacional de Asalariados, Trabajadores Rurales y Afines (UNATRA); con relación al empredimiento del que es parte, Colonia Arerungúa, que se desarrolla en tierras del INC.

 

Los trabajadores rurales “queremos vivir en una cultura distinta”, si bien el “nudo” cultural a nivel rural es “lento” y “continuo” también “sorprenden los colectivos de personas, de paisanos, que van incorporando nuevas formas de trabajo”, valoró Rodríguez. La búsqueda de mejorar la calidad de vida así como agregar valor a la producción “está generando conciencia de que todos necesitamos de todos”, explicó el dirigente.

 

Por su parte, Eduardo Viera, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), enfatizó que la tierra ha sido un tema “históricamente” importante. El Reglamento de Tierras buscó “premiar” a los que apoyaron la Revolución Artiguista y “castigar” a los que no lo hicieron, al mismo tiempo “crear una clase media rural” a través de “ordenar y dar seguridad” al hacendado, mencionó el dirigente de ANPL.

 

El 70% de los productores lecheros son familiares y un 50% debe arrendar el predio donde trabaja, en consecuencia “hoy por hoy muchos productores lecheros existen porque existe el Instituto Nacional de Colonización”, afirmó Viera. El aporte del INC también se expresa en los campos de recría y los bancos de forraje y granos que permiten ampliar el área del productor.

 

El dirigente de ANPL abogó para que el INC pueda hacer efectiva la compra de campos menores a 500 ha para ser distribuidos, principalmente, a jóvenes. Si bien “no es lo mismo ser un pequeño productor lechero hoy que hace 50 años” por los servicios que existen, “tambero no se hace sino que se nace de otra tambero” y “las ganas están” entre los jóvenes, mencionó Viera.

 

“En Maldonado la tierra es muy cara”, comentó Leonardo Machado, productor ganadero integrante de la Mesa de Desarrollo Rural (MDR) del departamento. La MDR de Maldonado está compuesta por productores familiares “los grandes ni se arriman a las instituciones” reconoce Machado. Otra particularidad de la zona es la diversidad de producción que reúne a ganaderos (ovinos y bovinos), apicultores, productores de olivos, entre otros. El INC, según Machado, “ es una buena herramienta” ya que el precio de “la tierra en Maldonado no tiene techo”, aseguró.

 

 

Actualizado el ( jueves, 23 de octubre de 2014 )
 
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